Parque Al-Azhar
Capital y ciudad principal de Egipto, El Cairo puede convertirse en un verdadero caos, en especial en temporadas de mucho turismo. Sus monumentos históricos son joyas arquitectónicas y vistas espléndidas que quedan grabadas en la memoria de todos los que han visitado sus calles, pero a veces se hace necesario tomar un respiro.
El Parque del Azhar es el sitio indicado. Ubicado a pocos pasos de la Mezquita de Al Azhar y del famoso bazar Khan el Khalili, este jardín botánico es un pulmón verde que permite a locales y visitantes dejar atrás el ruido y el pavimento para reencontrar la paz y la belleza de la naturaleza.
Treinta hectáreas de extensión cubre este magnífico parque, que parece recrear un paraíso según la concepción musulmana. Árboles frutales, cargados de cítricos durante los meses más fríos, y altas palmeras son los habitantes más ilustres del lugar, que nos regalan color y sombra. Las fuentes de agua y los estanques son los encargados de refrescar el lugar en verano, y de brindar al panorama un aire sosegado y cristalino. Las columnas de mármol añaden el toque de distinción y elegancia propio de todo jardín de ensueño.
Alrededor del parque, el casco histórico de El Cairo se dibuja como un hermoso paisaje de fondo.
Cerca de uno de los estanques, un café es el sitio ideal para tomar un descanso y una exquisita taza de esta infusión preparada al mejor estilo egipcio. O, por qué no, si la temperatura agobia, un refrescante Karkadé, bebida típica de la región, con su color y aroma característicos. El restaurante es también una excelente opción para relajarse y degustar algún plato de la cocina tradicional.
Luego de una deliciosa cena, qué mejor que retomar el paseo, y dirigirse a “el telescopio”, un área especialmente diseñada para brindar panorámicas de 360 grados del parque.