Palacio Abdeen
La historia moderna de Egipto debe un importante capítulo al Palacio Abdeen, sede del gobierno entre los años 1872 y 1952. Escenario de numerosos acontecimientos que marcaron el devenir histórico de la nación, este edificio y monumento cultural ha estado en el centro de atención del día a día egipcio en reiteradas ocasiones. Su arquitectura y el museo que acoge son dos razones ineludibles para visitarlo.
El Palacio Abdeen fue construido durante el reinado de Mohamed Ali, y es uno de los edificios de mayor renombre pertenecientes a este período. Aunque no goza de tanta fama a nivel internacional, en Egipto se lo considera un monumento a la altura de la conocida Mezquita de Alabastro, un bellísimo templo musulmán erigido bajo las órdenes de la misma dinastía.
El esplendor del palacio es obra de la labor conjunta de arquitectos egipcios, italianos, franceses y turcos que en el año 1863 proyectaron el lujoso y encantador edificio, que no deja de imponer la elegancia y la sobriedad de una sede administrativa, sobre todo en el exterior. Entre sus muros, sin embargo, la fastuosidad y el brillo son los verdaderos protagonistas.
Khedive Ismail fue quien encargó la construcción del edificio y con su nombre rindió homenaje a un comandante del ejército de Mohamed Alí. Al trasladarse allí en 1872, dejó atrás una tradición de larga data según la cual el gobierno funcionaba en el castillo de la ciudadela de Saladino, del año 1171.