Barra de la Tijuaca

La Foresta da Tijuca, llamada también Parque Nacional da Tijuca, es todo lo que queda de la selva tropical que rodeaba Río de Janeiro. En 15 minutos se puede ir desde la selva de asfalto de Copacabana hasta el Parque Nacional de Tijuca, de 120 kilómetros cuadrados, un bosque exuberante, con bellos árboles y cascadas.

Exuberante y frondosa, con hermosos árboles, riachuelos y cataratas, terreno montañoso y picos altos. En el parque viven gran diversidad de pájaros y otros animales, entre los que se encuentran iguanas y monos. También dispone de excelentes caminos rústicos para excursiones.

El corazón de la selva es el hermoso Alto da Boa Vista, con varias cataratas (entre ellas la Cascatinha Taunay, de 35 metros), picos y restaurantes.

El área de conservación da refugio a centenares de especies de la fauna y flora endémicas de la mata atlántica (muchas en proceso de extinción).

Entre los atrativos que merecen ser visitados en el parque son dignas de mencionar Cascatinha, la Capilla Mayrink, el Mirador Excelsior, el Barracao, la Cueva Paulo y Virgínia, el Lago de las Hadas, la Vista China y el Embalse de la Soledad, muy cerca de la zona sur de la ciudad.

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